La importancia de interpretar los síntomas dentro de su contexto
Las alteraciones en la menstruación, el dolor pélvico, las infecciones vaginales, los quistes ováricos, los miomas uterinos o algunas enfermedades de transmisión sexual no significan por sí mismos la presencia de cáncer ginecológico. Sin embargo, cuando estos problemas persisten, cambian con el tiempo o aparecen junto con otros hallazgos clínicos, es recomendable una valoración integral que permita identificar su causa y orientar el seguimiento adecuado.